Y ENTONCES LLEGÓ ELLA…

Buf, no sé por dónde empezar…

Mi marido y yo siempre tuvimos claro que queríamos ser padres jóvenes y tener (por lo menos) dos hij@s, para que se tuvieran el uno al otro. Así que cuando se acercaban los 2 añitos de Rubén, decidimos ponernos a buscar el hermanit@. Igual queda muy frío, pero calculamos que se llevaran por lo menos 24 meses para que no se nos juntaran pañales ni guardería. ¡Son muchos gastos!). Para el segundo cumple del peque dimos la noticia a la familia y a l@s amig@s más cercanos. A penas estábamos de 6 semanas, pero habíamos hecho la eco y estaba todo bien, así que quisimos compartir la alegría con tod@s.
20160304_214656Rubén vino a casi todas las ecos del embarazo (menos a la morfológica y las últimas) y lo hicimos muy partícipe de lo que pasaba, del crecimiento de la barriga, le explicábamos cosas de cuando él estaba dentro, hablaba con el bebé,…

La verdad es que se nos hicieron largos los 9 meses, sobre todo a él, que cada día
preguntaba si era el día en que nacía Abril. Y llegó.

Como tenía el parto programado (aunque al final me puse de parto sola como explico en el post Cada embarazo y cada parto…son un mundo!), lo organizamos todo para que Rubén se quedara a dormir en casa de mi padre, jugara con mi hermano (que tiene 6 años) y siguiera sus rutinas lo máximo posible. Pero no pudo ser. Cuando el avi (abuelo) venía de camino al hospital para conocer a su nieta, nos llamaron de la llar (guardería) para decirnos que Rubén tenía fiebre y estaba chof. ¿Qué le pasaba? Pues que nos echaba de menos, quería conocer a su hermana, estaba nervioso, emocionado,…y le salió con fiebre.

Y esa misma tarde vino a conocer a Abril. Creo que ha sido el 20160317_174333momento más emocionante de nuestras vidas. Para mi fue el momento «FELICIDAD ABSOLUTA» (me sigo emocionando). Ver como dos pedacitos nuestros se encuentran, se conocen, se tocan…se quieren sin hablar, sólo mirándose… Fue un instante difícil de describir, pero que tengo guardado para siempre.

21_lggfotografia_bnLa primera semana en casa fue «durilla» porque Rubén estaba de vacaciones de Semana Santa y no tuvo ni tiempo de adaptación a la nueva situación. Intentamos salir al máximo, ir al parque o a comprar, para que fuera más llevadera la llegada de su hermana. Yo me encontraba genial, así que salíamos los 4 a todos lados. En el parque una chica me preguntó: -¿Ya estás por la calle con la niña? ¿No es muy pequeña? A lo que contesté: -Tengo que salir con Rubén, no voy a estar todo el día en casa. ¿Qué hago con el niño? ¿Me lo como? En fin…

El primer mes nos dio la sensación de que nuestro príncipe estaba genial, como si nada hubiera cambiado. Pero poco a poco le fue saliendo todo en forma de rabietas, llantos, demandas, alguna patada, el NO infinito… Y pasamos unas semanas de bajón. Se me juntaron las hormonas, el amor por mis hij@s y una sensación de culpabilidad por pensar que no atendía a mi peque como antes, que aunque yo sabía que hacía lo posible, no era suficiente. Y era muy frustrante: no se quedaba conforme con nada.

Un día, mientras Rubén achuchaba a su hermana, se le fue la boca y la mordió en el brazo. Tengo que decir que la princesa llora muy poco, así que cuando la oímos gritar supimos que le había hecho daño. Le reñimos, él estaba asustado por ver a Abril llorar, así que la acompañó en el llanto. Luego, con más calma, mientras lo bañaba, me explicó que a veces tenía ganas de morder a la peque porque se enfadaba. Así que quedamos img-20160816-wa0039
en que cuando le pasara eso buscaríamos un cojín para morder o algo blando que pudiera estrujar para que se le fuera la rabia, el enfado. Verbalizamos el sentimiento, la emoción, lo que a él le pasaba y no sabía explicar. Y funcionó. Pocas veces volvió a decir que tenía ganas de morder a su hermana (y nunca lo ha vuelto a hacer).

Poco a poco. con mucha paciencia (que a veces se nos agotaba) fuimos reorganizando nuestro hogar, buscando nuestro lugar de nuevo, nuestro espacio.

A día de hoy, no recuerdo haber sido 2, una pareja sin niñ@s.

Es increíble ver la complicidad que tienen desde el primer día, cómo se miran, cómo se entienden, cómo se quieren…

img-20160905-wa0011Ahora que Abril se mueve más, Rubén juega con ella, a veces le explica cuentos, le deja sus juguetes (los «play mobil» dice que no porque son pequeños y se los mete en la boca je, je, je), se tumba en su manta,… Se parten de risa el uno con el otro y se echan de menos cuando están separados. Él siempre la tiene presente, cuando se levanta siempre pregunta: ¿Dónde está Abril? Y ella no para de buscarlo cuando sabe que está cerca.

Aunque el día a día es agotador (y trabajando, ni te cuento), estoy encantada.

Me tienen enamorada de la cabeza a los pies.

 

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  1. […] llegó el día: nació Abril. Aquí os enlazo el post donde conté el parto de pe a […]

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