CREMAS ANTI ESTRÍAS

Durante el embarazo, una de las cosas que más me preocupaba era que no me salieran estrías.

Enseguida (desde la semana 8) empecé a ponerme crema para tener la piel bien hidratada y más elástica.

Pregunté a varias amigas y me recomendaron “Trofolastin” de Carreras. Incluso mi suegra me dijo que era muy buena y que ella ya la usó cuando estuvo embarazada de mi cuñado (hace 33 años). Pica un poco el precio y hay chicas que opinan que huele mal. A mi me gustaba el olor.

Así que esa me puse (tanto en pecho como en cintura y caderas).



También depende mucho de cada persona. Tengo una amiga que se ha puesto Nivea (la del bote azul de toda la vida) y no le ha salido ninguna estría. Y conozco a chicas que se han cuidado con cremas específicas y les han salido.

Lo importante es tener la piel bien hidratada y pensar, si salen, que son heridas de la guerra más bonita que una puede luchar.


Yo procuraba ponerme la crema cada noche después de ducharme. Si no la tenía a mano (me la llevaba al gimnasio y a veces se me olvidaba en la bolsa) me ponía cualquier otra hidratante.



No me salieron estrías durante el embarazo, pero al dar a luz y perder barriga me vi unas líneas muy finitas rojas por toda la zona abdominal. Para evitar que se me pusieran blancas y que ya no tuviera solución, empecé a ponerme gel puro de Rosa Mosqueta (en aceite me quedaba muy “pringosa” la piel).
Poco a poco esas pequeñas estrías se me están difuminando y ya casi no se ven.


Os pongo fotos también de las antiestrías de ISDIN y SUAVINEX.

Y ahí van algunos links con consejos para evitar que te salgan estrías durante el embarazo.
http://www.bebesymas.com/salud-de-la-madre/prevenir-las-estrias-en-el-embarazo

http://espanol.babycenter.com/a12800025/estr%C3%ADas-durante-el-embarazo

http://www.serpadres.es/embarazo/ejercicios-belleza-embarazo/10-trucos-para-prevenir-las-estrias-en-el-embarazo.html

Saludos.

El parto

Así que como ya estaba dilatada
y nos quedábamos ingresados, me llevaron a la sala de dilatación y mi marido
(Mike) se fue a hacer el ingreso y a por la bolsa al coche. Eran las 23h del
domingo día 28 de julio de 2013.
Llegó la comadrona, Carme, y después
de ponerme los monitores para ver el latido del peque, me rompió la bolsa. Yo
creí que sería doloroso pero la verdad es que no me enteré. Me explicó que
notaría como si me hiciera pis y así fue.
Me preguntaron si quería la
epidural y dije que sí sin dudarlo. Respeto mucho a las mamás que deciden parir
de forma natural y sin ninguna clase de anestesia, pero Mike y yo teníamos
claro que si habían inventado la epidural para evitarnos el dolor, me la
pondría.
Era lo que más miedo me daba
del parto. En las clases previas al parto nos explicaron que no había riesgo de
dañar la médula ni quedarse paraplégica, pero aún así no estaba tranquila.
Vino la Dra. que me iba a poner
la epidural y al decirle que tenía miedo, aunque estaba totalmente convencida
de quererla, me explicó paso a paso lo que haría. Eso me tranquilizó muchísimo.
Además, me recomendó ponérmela
ya porque había empezado a dilatar pero aún no tenía contracciones
insoportables y eran cada 5 minutos, con lo cual si me coincidía el pinchado
con una contracción, lo cual era dificil, podría aguantarla. Y así lo hicimos. Fue todo muy soportable, la verdad.
Al poco rato ya noté como hacía
efecto y, aunque era consciente de las piernas, las tenía dormidas. Y empecé a
tener un frío tremendo. Hasta temblaba. Me comentó Carme, la comadrona, que era
de la misma epidural.
El seguimiento del latido de
Rubén era continuo, pues algunas veces se perdía y me tenían que volver a poner
el aparato para que se escuchara. Nos dijeron que no pasaba nada, pero aún así
estábamos asustados por si algo no iba bien.
Estuvimos retransmitiendo todo
a la familia a través del WhatsApp, así que no nos aburríamos.
Ya habían avisado a mi
ginecóloga.
Sobre las 2 a.m. empecé a notar
unos dolores muy fuertes desde la vagina y pensé que era normal. Así que cuando
vino la comadrona se lo comenté. Me dijo que como me habían puesto poca dosis
de epidural para que siguiera dilatando, seguramente se me había pasado el
efecto y lo que notaba eran las contracciones. Así que antes de ponerme una nueva dosis me hizo un tacto y….¡ESTABA
DILATADA PARA DAR A LUZ!
Y enseguida llegó mi Dra. En la
misma sala de dilatación me hizo empujar dos veces para ver si el bebé bajaba,
pues estaba aún muy arriba. Al ver que sí, nos fuimos a la sala de partos.
Allí estaban mi marido, la
comadrona, la Dra. y una auxiliar muy maja llamada Gemma (ésta última me cuidó
mucho después del parto).
Una vez en posición, empecé a
empujar tal como había aprendido en las clases de pilates que había hecho en
los tres últimos meses de embarazo (con Marta, una gran profesional que me ayudó a
estar en forma para el trabajo de parto).
Empujé muy fuerte y enseguida
me dijeron que si el siguiente empujón era enooooorme, sacaría la cabecita. Mi
marido ya pudo verle el pelo. Y debí de apretar con todas mis fuerzas, porque
lo conseguí. La Dra. me avisó de que me iba a hacer una episotomía que era necesaria
(en mi plan de parto pedí que me lo dijeran y que sólo me la hicieran en caso
necesario). En el siguiente empujón noté como salía el resto del cuerpo y la
sensación del vacío. Eran las 2.45h del lunes, 29 de julio de 2013.
Limpiaron un poco a Rubén y me
lo pusieron encima. ¡Buf! ¡Qué sensación! Mike y yo no contuvimos las lágrimas, es una emoción muy fuerte.
Nuestro pequeño pesó 3,300 kg y midió 50 cm.
Lo fueron a limpiar y a vestir.
Mi marido estuvo con él en todo momento. Mientras tanto, la Dra. y auxiliar
revisaron que estuviera la placenta entera y me pusieron “los puntos que
hicieron falta” según mi ginecóloga.
Y nos fuimos los tres a la
misma sala de dilatación donde habíamos estado, pues no habían habitaciones libres
hasta media mañana.
Todavía no éramos conscientes de que nos habíamos convertido en papás.

Los días previos al parto…

Recuerdo que los días previos al parto se me pasaban lentos, pues estaba agotada y muy hinchada. Además del calor sofocante que hacía (que por suerte tuve que soportar pocas semanas).

En la visita de la semana 37 con la ginecóloga vi las estrellas. Después de pesarme (ya había cogido más de 13 kg) y tomarme la tensión, me tumbé en la camilla y me hizo un tacto. ¡Qué dolor! Mi marido me veía la cara y le dolía a él también…
Me dijo la doctora que el cuello del útero aún estaba muy largo y que en esos casos, normalmente, se acababa practicando una cesárea.

A mi no me daba miedo la palabra cesárea, de hecho yo nací mediante esta intervención y mi hermana también. Además, tenía claro que en el parto no quería que sufriéramos, ni el niño ni yo, más de lo necesario. Así que ya había puesto en mi plan de parto que si no dilataba o el niño no salía…que no me tuvieran más de lo que tocaba para parir.

De todas formas, le preguntamos a la doctora qué podíamos hacer para que el cuello se acortara y su respuesta fue clara: tener relaciones sexuales y andar mucho. Dicho y hecho.Teníamos claro que si podía parir de forma natural, mejor. Así que hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos.

Estuvimos 4 días con esta receta mágica, combinando las dos cosas. Al quinto día yo ya no podía con mi alma, pero fuimos a andar… ¡menudo tute!
En la semana 38 (el viernes día 26 de julio) volvimos a la ginecóloga y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dijo al hacer el tacto: ¿Qué han hecho? ¡Esto está estupendo! No creo que pase del fin de semana…

Eran las fiestas de nuestro pueblo y salimos por la noche, cenamos, bailamos hasta las tantas…  

A todo esto yo tenía contracciones desde hacía varios días y ya había soltado el tapón mucoso. Habíamos ido dos veces al hospital para quedarnos tranquilos. Eran falsas alarmas.

La noche del domingo, mientras cenábamos, seguía con contracciones y mi marido las fue anotando para saber la frecuencia con la que las tenía. Al terminar de cenar me dijo: las tienes muy seguidas. Creo que tendríamos que ir al hospital. Y así lo hicimos. 

Y esta vez fue la vencida. Cuando llegamos me hizo un tacto la comadrona y me dijo que ya estaba dilatada de 2 cm y que nos quedábamos. 

¡Por fin! Ya empezamos a avisar a la familia…

blog de madres y niños

¡Me presento!

Hola a tod@s! 

Soy Sonia y tengo 32 años. El 29 de julio de 2013 mi marido y yo nos convertimos en papás de un príncipe llamado Rubén. Y el 16 de marzo de 2016 llegó a nuestras vidas Abril, nuestra princesa.

Empecé a escribir este blog hace 5 años y es donde he contando nuestras vivencias personales de esta etapa y colgando artículos que me parezcan interesantes.

El objetivo de este blog es explicar nuestras experiencias por si pueden informar, aconsejar, ayudar o inspirar a padres, madres, tí@s, abuel@s,…
No pretendo dar lecciones de nada, simplemente contar mis vivencias.
En el día a día surgen mil dudas y cuando familiares y/o amig@s te cuentan los recursos que han utilizado, te ayudan a resolver dudas, entender el porqué de algunas cosas o incluso a tener claro lo que NO quieres hacer.
Dicho esto…espero que os resulte interesante.
¡Saludos!

1 4 5 6