¿Otra vez con la teta?

Pues sí, ésta es la frase más repetida en mi entorno últimamente.

Antes de que nadie se ofenda, quiero dejar claro que este post va con buen humor, vale?

Ya llevaba tiempo pensando en escribir sobre la lactancia «a demanda» y las dificultades que tiene para la gente entender el término «a demanda».RELOJ

Antes, hace unos años, el biberón y el pecho se daban con unos horarios establecidos por el pediatra (cada 3 horas, por ejemplo). Con el tiempo, médicos, comadronas y otr@s expert@s cayeron en que, a diferencia de los biberones que tienen medidas y puedes saber la cantidad de leche que toma el bebé, las tetas no las tienen. Así que concluyeron en que el pecho debía darse a demanda, cuando el bebé quisiera, ya que era él mismo el que marcaba los tiempos, se regulaba y sabía si necesitaba mamar o no.

Dicho esto (un poco formal), sigo a lo mío.

Cuando le di el pecho a Rubén no recuerdo cuántas veces tuve que explicar que amamantar no es solamente dar de comer, sino que también es dar de beber, ayudar a dormir, dar amor, calmar,…pero ahora, con Abril, sí que soy consciente de la cantidad de personas que me dicen «¿Otra vez con la teta?» cuando mama la peque.

¡Ah! Además la leche materna es más fácil de digerir que la leche artificial, no se empachan 😉

Mi tía Maria Jesús (mi tía favorita je, je), sin ir más lejos. Cuando me ha acompañado a comprar o hemos pasado el día juntas, me ha dicho esta frase en varios momentos del día. Al principio sólo le contestaba «sí». Pero conforme me repetía la frase yo me iba calentando hasta decirle «¡Jolín, que cansina!» (con mucho amor, eh). Es lo que tiene la confianza. Ella me contó que dio biberón a mis primos y era cada X horas, por eso no entendía que Abril «comiera» tan seguido. Ahora me lo dice para chincharme (te quiero, tieta).

La-leche-tiene-todo-lo-que-necesitoEl otro día fuimos a cenar con unos amigos y me quedé bastante sorprendida porque dos de ellos me soltaron la pregunta y se pusieron a calcular el tiempo que había pasado entre una toma y otra (45 minutos, dijeron). Ya les solté el sermón y les dije que Abril tenía sueño, cosa que quedó clara cuando vieron a la peque frita en poco tiempo.

Y yo pienso: pero si la teta se la doy yo porque así lo he decidido con mi marido, ¿por qué les molesta a los demás?. Ayer un familiar me dijo: «Ay, no puedes ni comer tranquila, todo el rato con la teta fuera». Mi respuesta fue: «cuando opté por darle el pecho ya sabía lo que era». Debo añadir que mi marido tampoco estaba comiendo tranquilo porque Rubén tenía caca y luego pipi ji, ji, ji.

Con este post no quiero enfadar a nadie, de verdad, sino defender mis decisiones sin tener que justificarme. Ya sabéis, l@s que me conocéis, que no soy una fanática de la teta, que no pensaba darle a Rubén, pero probé y me fue bien. Pero es la opción que elegí y la quiero defender.

Y para acabar, una anécdota.

Rubén conoce tanto a Abril que ayer, en el coche, cuando nos íbamos a casa dijo: «Papas, la tata llora porque tiene sueño, ya es de noche. Mamá, dale teta»  🙂

Besitos.

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