¿NO VAIS A POR EL TERCERO?

Pues no, no tenemos intención de tener un tercer hij@.

Esta pregunta nos la hacen a menudo, seguida de varios motivos por los que la gente cree que podemos tener más peques.

El comentario más recurrente es que somos jóvenes. Sí, lo somos.

Otra razón que nos dan es que tenemos buenos horarios. Sí, también es cierto. Y estamos encantados de poder tener las tardes completas para estar juntos y disfrutar de nuestra familia.

Y otros motivos son que llevamos bien la paternidad y maternidad, que los peques han dormido y comido bien siempre, que estamos bien organizados,…

Sí, sí, todo esto es «verdad verdadera», pero ahora os cuento porqué no tenemos intención de aumentar la familia.

Voy a hacer un resumen de cómo ha ido mi vida para llegar a este punto (maestra, 32 años, casada y con dos niñ@s).

Tuve una infancia feliz que pude compartir, a partir de los 8 años, con mi hermana (mi primer tesoro). Cuando tenía 12 años mis padres decidieron separarse y cada uno rehízo su vida. Decidí seguir estudiando más allá de la ESO y el bachillerato. Descubrí mi vocación y fui a la universidad. Ya era maestra. A los 23 años volví a convertirme en hermana mayor. Fruto de la nueva relación de mi padre nació mi hermano (mi segundo tesoro). Una vez que empecé a trabajar, los años han pasado volando…

Tuve varias relaciones que no llegaron a buen puerto. A los 21 me emancipé. Y a los seis meses conocí a MI PERSONA. Al vivir sola, enseguida me quitó una parte del armario y plantó su cepillo de dientes en el baño. Comenzamos una vida juntos.

A los cuatro años de relación, celebramos nuestro amor con un bodorrio; un día muy especial que pudimos compartir con nuestra familia y amig@s.

Y al año siguiente…llegó Rubén. El día que el príncipe cumplía dos añitos gritamos a los cuatro vientos la llegada de Abril, que en poco más de un mes soplará ya sus tres velitas.

PAM. Así, de un plumazo, ha pasado la primera parte de mi vida (porque espero que sea muy larga, tengo muchas cosas por hacer).

Me siento afortunada, pues he podido hacer cada cosa en el momento que me ha apetecido o he creído adecuado.

Sí, seguramente mi vida es parecida a muchas, porque parece que hay unos patrones que hay que seguir, como si cada uno no pudiera elegir lo que quiere hacer, solo faltaría. Me explico.

Cuando tienes pareja: todo el mundo espera que empecéis a convivir u os caséis.

Cuando estás conviviendo o casado y la relación va bien: ¿para cuándo el churumbel?

Cuando tienes un hij@: habrá que darle un hermanit@.

Y cuando te crees que por subir la media de natalidad te van a dejar tranquil@…no, no es suficiente. ¿Y el tercero para cuando? Seguido de: con lo jóvenes que sois, lo buenos que os han salido los niñ@s, la de cosas que hacéislos buenos horarios que tenéis y lo bien organizados que estáis…¿no os animáis?

Pues NO, no me animo. Ahora os doy nuestras razones.

Quizá cuando era pequeña fantaseaba con la idea de tener 3 hijos. No negaré que si me quedara embarazada porque el método anticonceptivo falla, lo tendríamos. Pero vamos allá.

Tener un hij@ es precioso. Para mi, lo mejor que he hecho en esta vida. Pero tenerlos es fácil, lo difícil es criarlos (frase de mi comadrona que se me quedó grabada y comparto al 500%).

El día a día es un croquis de organización con los dos peques. Cuando tienes uno, te lo parece, y con dos, se confirma la regla. Rubén se fue de colonias y tener solamente a Abril fue un paseo (y eso que la tremendilla vale por dos). Así que seguro que con tres podríamos (y con seis, claro) seguir organizando el día para tener nuestros momentos de deporte, coser, ir al cine, estudiar,…pero no quiero probarlo para confirmarlo (je, je). Además de que conseguir que un familiar se quede con un niño ya es complicado. Con dos…casi imposible. No quiero saber con 3 😉

Económicamente, un hij@ es un pozo sin fondo.

Hace cosa de un año una chica me pidió un post contando lo caro que es tener un hij@. Se refería a sólo antes de tenerlo y el embarazo (estoy buscando información para escribirlo, me pareció una buena idea).

Así que una vez nacen…es un no parar de gastar. Ya no hablo de pagar la llar (guardería), una cuidadora, el comedor escolar, las extraescolares, excursiones,…sino del día a día: pañales, ropa, material escolar, zapatos o comida (que conforme crecen se nota más el gasto). Y esto sin contar extras, ¡que los hay a pares! Me han intentado convencer diciendo que hay ayudas y tal (sí, varias personas me lo han dicho, como si fuera un chollo). Si el Estado da ayudas es porque les sale a cuenta que tú tengas más hij@s, seguro que no ahorras dinero 😉

Dicen que el tercero se cría solo…permitidme que no me lo crea. Supongo que lo que pasa es que la experiencia que tienes te hace relativizar las cosas (igual que pasa cuando tienes el segundo). Igual se refieren a que lo tienes todo más por la mano. Sea como fuere…¡no tengo intención de probarlo! 🙂

Otro motivo por el que no nos planteamos tener un tercer hij@ es el embarazo. Viéndolo con perspectiva, puedo decir que he tenido buenos embarazos, pero me apetece CERO pasar por otro. Además de los 18kg que he engordado cada vez, se suma el malestar de que se me duerman las manos, la retención de líquidos, lo mal que duermo al final,… Y las preocupaciones que se generan en el embarazo. Una vez te quedas embarazada, no paras de sufrir por que todo vaya bien.

¿Y el espacio? Buf. Si ya se me queda pequeño el piso con dos…no quiero imaginarlo. Claro, por supuesto que podríamos vivir cinco, y diez también, pero no como me gustaría vivir.

Somos muy felices con nuestros dos hij@s. Igual parece tópico, pero nos hacía gracia tener la parejita (niño y niña, además por este orden). Tengo que reconocer que estando embarazada de Abril le decía a mi marido que si era otro niño no descartaba ir a por la niña. Pero se ve que alguien debió escuchar sus súplicas y a las 15 semanas (cuando me hice la amniocentesis) nos confirmaron que venía una princesa. Debo decir que si hubiera sido otro niño no sé si hubiera ido a por la niña, eh! je, je, je.

¿Y cuándo se duermen en el coche? Ahora hacemos eso de «divide y vencerás» (frase que repite mi cukino habitualmente). Consiste en que cada adulto se ocupa de un niñ@, de manera que puedas subirlos a casa en brazos si se han dormido, hacer X cosa cuando el otro quiere hacer otra, llevar al «malito» al médico mientras la otra parte se queda con el peque que está bien (si es que esto pasa alguna vez, porque normalmente se alinean los planetas para que los lleves en pack!!).

¡Ah! Hay otro motivo de mucho peso: llevo los pendientes con los nombres de Rubén y Abril, y solamente tengo dos orejas…ja, ja, ja…

¿Mi tattoo? Tendría que añadir a un tercer peque (creo que bajaría en globo…ja, ja, ja).

Y si todos estos argumentos os han parecido de risa…os diré que sí, que son chorradas que solucionaría en un plis si quisiera tener otro hij@.

El motivo principal es que nos gusta dedicarles tiempo, atenderlos, jugar, disfrutar de ellos. Y el tiempo pasa volando, así que queremos exprimirlo al máximo con estos dos peques. No tenemos necesidad de volver a empezar.

Y hasta aquí puedo leer. Somos muy felices con nuestra OHANA (familia).

¿Os ha pasado lo mismo? Ya me contaréis.

Besitos, cukis.

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