Los días previos al parto…

Recuerdo que los días previos al parto se me pasaban lentos, pues estaba agotada y muy hinchada. Además del calor sofocante que hacía (que por suerte tuve que soportar pocas semanas).

En la visita de la semana 37 con la ginecóloga vi las estrellas. Después de pesarme (ya había cogido más de 13 kg) y tomarme la tensión, me tumbé en la camilla y me hizo un tacto. ¡Qué dolor! Mi marido me veía la cara y le dolía a él también…
Me dijo la doctora que el cuello del útero aún estaba muy largo y que en esos casos, normalmente, se acababa practicando una cesárea.

A mi no me daba miedo la palabra cesárea, de hecho yo nací mediante esta intervención y mi hermana también. Además, tenía claro que en el parto no quería que sufriéramos, ni el niño ni yo, más de lo necesario. Así que ya había puesto en mi plan de parto que si no dilataba o el niño no salía…que no me tuvieran más de lo que tocaba para parir.

De todas formas, le preguntamos a la doctora qué podíamos hacer para que el cuello se acortara y su respuesta fue clara: tener relaciones sexuales y andar mucho. Dicho y hecho.Teníamos claro que si podía parir de forma natural, mejor. Así que hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos.

Estuvimos 4 días con esta receta mágica, combinando las dos cosas. Al quinto día yo ya no podía con mi alma, pero fuimos a andar… ¡menudo tute!
En la semana 38 (el viernes día 26 de julio) volvimos a la ginecóloga y cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dijo al hacer el tacto: ¿Qué han hecho? ¡Esto está estupendo! No creo que pase del fin de semana…

Eran las fiestas de nuestro pueblo y salimos por la noche, cenamos, bailamos hasta las tantas…  

A todo esto yo tenía contracciones desde hacía varios días y ya había soltado el tapón mucoso. Habíamos ido dos veces al hospital para quedarnos tranquilos. Eran falsas alarmas.

La noche del domingo, mientras cenábamos, seguía con contracciones y mi marido las fue anotando para saber la frecuencia con la que las tenía. Al terminar de cenar me dijo: las tienes muy seguidas. Creo que tendríamos que ir al hospital. Y así lo hicimos. 

Y esta vez fue la vencida. Cuando llegamos me hizo un tacto la comadrona y me dijo que ya estaba dilatada de 2 cm y que nos quedábamos. 

¡Por fin! Ya empezamos a avisar a la familia…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Comment *