¿Y DÓNDE METO YO TANTO JUGUETE?

Este post va dedicado (con mucho cariño) a todos aquellos familiares que sólo piensan en la ilusión que le hará al niñ@ el juguete, dejando de lado si es adecuado para su edad, educativo, sonoro o de gran tamaño. GRACIAS (de verdad, os queremos).

Sí, a tod@s nos ha pasado: está tu hij@ mega emocionad@ abriendo el paquete número cinco y tú solo piensas «¿dónde lo voy a meter?». Y sí, es que estabas deseando que debajo de ese súper paquete hubiera un par de pantalones y camisetas…¡iluso!

Pues os voy a contar cómo hemos organizado en casa los espacios y estanterías; nos sobra espacio! Pero no se lo digáis a Rubén y a Abril que enseguida encuentran cómo llenarlo 🙂

Varias veces al año me entra un «nosequé» por el cuerpo que me impide seguir viviendo sin organizar el espacio y quitar aquello que no usamos (hablo en plural porque lo hacemos todos, en todas las habitaciones).

Este año, por ejemplo, me dio el día 1 de enero. Sí, medio planeta estaba de resaca porque había salido hasta tarde, pero nosotros éramos de la otra mitad, a la una en casa con los niños fritos y viendo una serie tan a gustito. Así que al día siguiente estaba fresca como una lechuga. Fue una mañana casera total: jugando, montando puzzles, viendo pelis,…

Mientras tanto yo me metí en la habitación de Abril y fui abriendo los cajones de su pirámide. Es de Ikea y se la pusimos en verano, cuando le cambiamos la cuna de ubicación para que tuviera más espacio para jugar. Cada cajón tiene una imagen que indica lo que hay dentro: instrumentos, títeres, construcciones,… Así que fui haciendo una bolsa con las cosas que sabía que ya no usaba, que estaban un poco estropeadas o simplemente eran de bebé. Seguí haciendo lo mismo con el banquito y las estanterías de la habitación de Rubén. Retiramos hasta su cama para acabar de encontrar piezas perdidas. La verdad es que hace mucha ilusión volver a ver puzzles enteros je, je. También metí en la bolsa los peluches que había en un cajón (además de que no me hacen mucha gracia, mi alergia a los ácaros del polvo hace que los odie con cariño).

Con los juguetes que no quiero suelo hacer varias cosas: los llevo a la llar (guardería) a un espacio que se llama «De mans a mans», donde puedes dejar juguetes, ropa y otros objetos para bebés que otras familias pueden necesitar. Otras veces los dejo al lado del contenedor bien puestos por si alguien los ve y cree que les puede sacar partido (unos vecinos cogieron un juego con unas pelotitas que íbamos a tirar y otra vez cogimos una casita de plástico para el jardín de la comunidad de vecinos).

Lo que os decía, que tenemos los cajones organizados por temáticas: puzzles, juegos de mesa, construcciones, plastilina, súperhéroes, playmobil, legos, experimentación,… Y fuera

del cajón tienen una foto o dibujo de lo que hay dentro. Además les hemos puesto con letras los nombres, para que Rubén pueda saber por qué letra empieza.

Así que hice «limpieza» y reorganicé los juguetes de nuevo, como suelo hacer varias veces al año (normalmente antes y después de los cumples y Navidad). Teníamos un cajón entero lleno de puzzles, con sus cajas y todo, que ocupaban una barbaridad. Cogí las bolsitas transparentes de Ikea, que hay de diferentes medidas, y fui metiendo dentro de cada bolsa las piezas de cada rompecabezas. Fuera, con rotulador permanente, escribía el nombre del juego. Lo mismo hice con los Memory y los Dominó.

Voy por partes. Me gusta mucho el método Montessori (tenéis más información en este enlace: http://www.pequefelicidad.com/2015/03/como-empezar-aplicar-el-metodo.html), pero considero que es muy difícil gestionarlo a medida que el niñ@ crece y según el espacio que tengas en casa. Así que intento coger lo que más me gusta: que esté todo ordenado y a su alcance. Los juguetes de la habitación de Abril están todos a su altura, para que pueda coger lo que más le apetezca en cada momento y no necesite que estemos nosotros o su hermano.

En la habitación de Rubén hay algunas cosas en «alto», como la plastilina, la arena de playa y los cajones de manualidades, que los tiene justo encima de su mesa. Cuando quiere coger alguno, se sube encima de la silla y accede con facilidad.

 

Y detrás de la puerta de sus habitaciones tienen colgadores bajitos para que puedan colgar sus chaquetas cuando llegamos a casa y cogerla cuando nos vamos a ir.

Este post llevaba en mi mente hace meses. Esta mañana, una amiga de facebook ha pedido ayuda para organizar los regalos de Reyes, y ha sido la excusa perfecta para editarlo.

Espero que os sirva, inspire, ayude…o todo lo contrario! Je, je, je

¿Tenéis algún otro método?

Un abrazo y…¡Feliz organización!

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