¡QUÉ BIEN VIVEN L@S MASTR@S!

Pues sí, llevo una semanita de vacaciones y he oído varias veces esto de «qué bien vivís l@s maestr@s». Eso sí, quien me lo ha dicho ha sido seguido de «yo no aguantaría ni 15 minutos con 25 niños en una clase».

Sí, muchas personas lo dicen desde el cariño, nos admiran, nos valoran, saben que esta profesión también tiene muchos sacrificios. Que vaya por delante que no desprecio ningún trabajo, solamente hablaré del mío, pero sin menospreciar las demás, que todas las profesiones son muy respetables y necesarias.

Que sí, que l@s maestr@s tenemos dos meses de vacaciones, más los puentes, las Navidades y la Semana Santa. Que sí, que tenemos un buen horario, con las tardes libres para dedicarlas a lo que queramos. Que sí, que el sueldo no está mal. No voy a seguir porque el etcétera es muy largo.

Ahora os voy a contar la cara B de nuestra «buena vida».

Cada mañana dejo a mis dos hijos a las 8 en el colegio (aunque las clases empiezan a las 9). Pago un servicio de acogida donde les dan de desayunar, juegan, pintan… Los levanto pronto, los arreglo, preparo almuerzos y los llevo antes para poder llegar a la hora a mi escuela. Sí, esto quiere decir que no los puedo dejar nunca en la fila con sus compis de clase, no puedo ver a sus maestr@s, no puedo despedirlos en días de excursión o colonias (convivencias), etc. Este curso, sin ir más lejos, dije a mis alumn@s que dejaba a Rubén y a Abril pronto en la escuela; uno se sorprendió mucho y me preguntó: ¿y por qué los llevas tan pronto? Y le dije: para poder estar contigo ahora. Su cara era un poema: estaba entre alucinado y agradecido.

Corrigiendo en buena compañía

L@s maestr@s no trabajamos con máquinas, sino con personas. Esto implica que cada día te sumerjas en un laberinto de sentimientos, aprendizajes, situaciones familiares,…que no se quedan en el cole cuando acaba la jornada. Porque muchos días te vas a casa pensando en ese alumn@ que hoy tenía mal día, el que no pudo hacer los deberes por motivos ajenos a él, o el que tenía ganas de aprender y quieres seguir motivando.

Además de estos «laberintos» que no dejan de ser parte de la implicación de cada uno, también hay tareas que no tienes tiempo de hacer en el cole (preparar una clase, buscar ese vídeo tan interesante ligado al temario, corregir…) y te llevas a casa para tenerlas listas cuanto antes, porque sabes que, para ell@s, es importante tenerlas pronto. Sus caras, al ver que has corregido aquella redacción o ejercicio tan rápido…NO TIENEN PRECIO. Sí, hay unas horas incluidas en nuestro convenio que son fuera de horario escolar, pero os aseguro que le dedicamos bastantes más.

Además de las horas que invertimos en nuestro trabajo fuera de la escuela, están las que disfrutamos en días que hacemos excursiones o nos vamos de colonias (convivencias) con ell@s. Y éstas últimas las valoran (l@s alumn@s y sus familias) como si fueran un diamante. Saben que son horas que no nos pagan, que podríamos estar dedicando a nuestra familia, a disfrutar de nuestr@s hij@s,…pero decidimos disfrutarlas con l@s suy@s.

Pues sí, esta profesión es así. Quien se dedica a ella sabe que sin vocación no duras mucho tiempo. Cuántos hay que estudian magisterio porque «tendrán un montón de vacaciones», pero luego no hacen bien su trabajo y en pocos días tienen que dejarlo porque «no aguantan». Sí, la carrera está abierta a todo el mundo 😉

Este mes de julio no es propiamente de vacaciones: estamos a disposición de la escuela por si nos necesitan para programar el curso que viene, acabar la memoria, reestructurar grupos,… Yo, acostumbro a aprovechar para hacer una formación interesante que pueda aplicar durante el curso y sea beneficiosa para mis alumn@s.

He tenido alguna discusión por este tema, la verdad, pero con el tiempo he descubierto que quién piensa que «l@s maestr@s vivimos bien» sin ver la profesión desde todos los ángulos y perspectivas, no se merece ni una palabra de mi boca. Porque eso demuestra que no valora el gremio.

Así que si no eres feliz con tu profesión, lucha por lo que realmente deseas, pero no juzgues a quien es feliz con la suya.

Seguramente muchas de las cosas que sabes las has aprendido de la mano de maestr@s, que te han guiado durante unos años para que pudieras elegir el futuro que más te gustara, entre un abanico más amplio de posiblidades.

¡Feliz verano, cukis!

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Comment *