¿Vientre plano? ¡JA! Diástasis abdominal

No, nunca he sido delgada ni he tenido el vientre plano. A los 16 años conseguí marcar un poco de abdominales, fruto de entrenar aeróbic de competición. Siempre he usado una talla 38-40 de pantalón (y sigo así 🙂 ).

Después del embarazo de Rubén, en el que engordé 17 kg, ràpidamente recuperé mi talla y bajé quilos con facilidad, sin dietas ni rutina deportiva. Cuando el peque cumplió un año, volvía a tener el mismo peso que antes de quedarme embarazada. Mi barriga no era plana, tenía un poco de flacidez, pero nada más!

Y un año más tarde me quedé embarazada de Abril. La barriga dejó de ser «escondible» enseguida. Eso que dicen que los primeros se montan una casa y los segundos un palacio en la tripa…se cumplía.

La gente se asombraba cuando les decía que hasta marzo no tenía que nacer la niña y una mujer hasta me preguntó si llevaba 2, estando de 7 meses. Su cara de incredulidad cuando le dije que sólo era una pero grande…todavía la recuerdo.

En las últimas ecografías Abril parecía una luchadora de sumo. Nos dijeron que rondaría los 3,900 kg y yo sólo podía pensar: «OMG, a ver lo que me cuesta parirla».

Mi barriga era inmensa, y aunque no me hinché tanto como en el anterior embarazo, el adormecimiento de manos a causa del síndrome del túnel carpiano (clica para saber qué es) y la pesadez eran horribles. Añadiendo a todo esto que ya teníamos a Rubén y no podía descansar todo lo que necesitaba.

Veía que mi piel estaba muy estirada y se habían formado caminitos por toda la parte delantera de mi barriga. Sólo esperaba que no fueran estrías.

Y llegó el día: nació Abril. Aquí os enlazo el post donde conté el parto de pe a pa.

Después dar a luz a una niña de 4,190 kg…ya me esperaba que mi barriga no volvería a su sitio tan pronto como en el primer embarazo.

 

 

Fue pasando el tiempo y, aunque enseguida recuperé mi talla y mis curvas, veía y notaba que mi vientre no estaba bien, algo pasaba. Me puse faja un par de meses…pero nada.

Cuando Abril cumplió 10 meses y nos destetamos, comencé a hacerme tratamientos para mejorar el aspecto de mi piel e intentar reducirla, pero notaba una masa dura en el abdomen que no tenía antes.

Un día, estando en Medistetic realizándome un tratamiento, la doctora vió que al incorporarme de la camilla en mi tripa salía una montañita, justo en el centro. Y me lo dijo: tienes diástasis abdominal (clica encima para saber qué es), ve a tu médico de cabecera y  al cirujano. Y vi la luz. No era lo que quería escuchar, pero por lo menos me daba la respuesta a mi duda.

Cuando fui a visitar al cirujano casi salgo con fecha para operación para el día siguiente. No me dio más soluciones que pasar por el quirófano para volver a unir mis abdominales. Pero me negaba a operarme, quise buscar una segunda opinión, más opciones,…

Así que me puse a buscar alternativas porque sabía que esa opción estaba ahí, disponible.

Leí decenas de artículos y todos recomendaban la gimnasia abdominal hipopresiva para reducir la diástasis. Aunque estos ejercicios no pueden volver a unir los rectos abdominales, puede volver a juntarlos bastante. Pregunté a mi amiga Miriam, fisioterapeuta especializada en postparto, suelo pélvico e hipopresivos (Fisiomonreal) y me recomendó que los hiciera.

Después de nacer Abril estuve un par de meses asistiendo a Vitruvi para realizar clases de hipopresivos con Albert, técnico especializado en pilates y recuperación post parto, así que me hice una rutina de ejercicios que seguí durante 2 meses.

Cada mañana me levantaba a las 6.30 y, mientras los niñ@s dormían, hacía los ejercicios durante 20 minutos. Había semanas que conseguía hacerlos 5 días, otras 3, pero por lo menos era constante. ¿Mi objetivo? Me propuse mejorar el tono de mi abdomen y reducirlo antes del verano. Si lo conseguía, perfecto, sabía que los ejercicios funcionaban y seguiría con ellos. Si no funcionaba…empezaba a plantearme la operación como única solución.

Y funcionaron. Además de la mejora visual, notaba que tenía más fuerza en el abdomen, que trabajaba la tripa cuando cogía peso, y no se llevaba toda la faena mi espalda.

Actualmente sigo teniendo barriga, pero esa masa dura ya es más blanda . Voy todo el día metiendo tripa para ayudar y fortalecer el músculo transverso del abdomen (la faja natural que tenemos tod@s).

Además del volumen de barriga, su aspecto no es maravilloso, pues aquellos caminitos que se marcaban cuando estaba en la recta final del embarazo ahora son pequeñas arrugas, fruto de la elasticidad y cesión que tuvo que sufrir mi piel.

 

 

¿Y ahora qué? Pues aunque la operación me sigue dando miedo (la anestesia, la cicatriz, el ingreso, el hospital, que me quede la tripa peor de lo que está…) ya no lo veo tan negativo. Tengo pensado seguir este curso con la gimnasia hipopresiva, ya que me hacía sentir muy bien e incluso mejoró mi postura corporal y el dolor de espalda.

Así que si no me acabo de ver bien o no mejora el aspecto de mi vientre…no descarto esta opción. Supongo que esperaré a que Abril sea más mayor.

Ya os contaré 😉

Besitos.

 

 

1 Comment on ¿Vientre plano? ¡JA! Diástasis abdominal

  1. Linet Lílula
    13 agosto, 2017 at 21:39 (3 años ago)

    Arriba!!!! Ole por contarlo!! Yo me apunto a hacer hipopresivos contigo!! Un besazo campeona!!

    Responder

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